ADIÓS AL NIÑO DE SUNDANCE - IN MEMORIAM ROBERT REDFORD

ADIÓS AL NIÑO DE SUNDANCE - IN MEMORIAM ROBERT REDFORD

Actor, director, productor y, sobre todo, mecenas. Los más mitómanos lo recordarán como una leyenda de la gran pantalla, una belleza que traspasaba el celuloide y se mantuvo de buen ver ya muy entrado en años. Los algo más curiosos se quedarán también con su labor detrás de la cámara, esa que lo llevó a tocar el cielo con su ópera prima y que deja en su haber nueve largometrajes de ficción y un segmento documental. Pero un análisis más completo de su legado lleva a destacar su faceta con mayor repercusión y relevancia a nivel artística e industrial y ecos e influencia proyectados hacia el futuro: fue el "gran padrino" de una nueva manera de entender el cine.

Hijo del Nuevo Hollywood, empezó a destacar de la mano de pesos pesados como Robert Mulligan (La rebelde), Sidney Pollack (Propiedad condenada) y Arthur Penn (La jauría humana). Pero su consagración como leyenda llegó sin duda con sus dos grandes clásicos junto a Paul Newman, a las órdenes de George Roy Hill: Dos hombres y un destino y El golpe, dos películas imprescindibles. De la primera sacaría el nombre para la marca que fundó y que nos deja como herencia colectiva: Sundance.

En 1980 dio el salto a la dirección con Gente corriente, con la que acabó conquistando el Oscar a la Mejor Película por delante de dos colosos como Toro salvaje y El hombre elefante. Algunos, entonces, quisieron leer la derrota de la obra épica de Scorsese contra su ópera prima como el último clavo en el ataúd del Nuevo Hollywood, herido de muerte tras el fracaso comercial de La puerta del cielo de Cimino. Pero el cineasta nacido en California fue quien mejor entendió lo que se estaba jugando y quien supo dar la mejor solución de continuidad a aquella emblemática "escuela".

Redford comprendió que si no era capaz de cambiar las reglas de una industria que empezaba a cambiar de paradigma, la única alternativa factible era montar su industria paralela, al margen, en la que los creadores tendrían mayor control sobre sus obras. Así, en 1978, en las remotas montañas de Utah, nació el Festival de Sundance, que en 1981 daría pie a la fundación del Sundance Institute, organización que lleva más de cuatro décadas forjando talento cinematográfico -y también en otros dominios, como el teatro y la música- y desarrollando proyectos independientes, liberados de los dictados de turno de la "industria pesada" de Hollywood.

De la factoría Sundance han surgido cineastas clave de las últimas décadas como los hermanos Coen, Steven Soderbergh, Richard Linklater, Todd Haynes, Todd Solondz, Darren Aronofsky, Noah Baumbach, Damien Chazelle o Robert Eggers, entre muchos otros. Un movimiento que, como afirmó nuestro compañero Maximiliano Curcio en su análisis del cine independiente, causó un gran impacto cultural y estético, cuyo guante han recogido las majors -que empezaron a crear sus propias divisiones indie o de "arte y ensayo"- y que hasta han normalizado la presencia de producciones de esta naturaleza en los principales premios de la industria, no sólo de la crítica. 

Redford en el Festival de Sundance (2014)

En definitiva, "el Festival de Sundance se ha convertido en una marca registrada que ha transformado al cine independiente en un nuevo "género" con entidad, proyección y -aunque resulte paradójico- masividad". No en vano, el propio Redford recibió en 2002 el Oscar honorífico por su labor en esta fábrica de ideas y sueños, en reconocimiento a su inspiración a cineastas independientes e innovadores de todas partes.

Así pues, para concluir, no os quedéis con la superficie de que se ha ido una leyenda de la pantalla, un guaperas a caballo entre los clásicos y los contemporáneos, que firmó grandes actuaciones tanto de granujilla como de galán romántico junto a sus Fondas o Streisands. Tampoco con la de un actor que acabó siendo un notable director, no. Se despide un verdadero romántico, de esos que pocos quedan ya, que amaba el cine como arte y dedicó más de media vida a hacer realidad todas esas iniciativas, en los márgenes de la industria, que difícilmente tendrían cabida de otra manera. Por todo ello, eternas gracias, Sundance Kid.

In memoriam Charles Robert Redford Jr. (1936-2025)

 

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