IN MEMORIAM DIANE KEATON
Ella era tan encantadora, tan hermosa, tan mágica, que pensé: ¿Es posible enamorarse tan rápido?
(Woody Allen)
Cuando menos te lo esperas. El título de una de las películas más recordadas de Diane Keaton sirve también como metáfora del modo en el que nos ha cogido a todos -salvo las personas de su entorno más cercano, supongo- la noticia de su muerte, a los 79 años de edad. La actriz californiana llevó con mucha discreción el deterioro de su estado de salud, algo tan legítimo como compartirlo con el resto del mundo, faltaría más. Pero esto no pretende ser una reflexión sobre el duelo, el pudor, la discreción, la intimidad o la gestión de las emociones, sino un obituario artístico, dedicado al legado de la Diane actriz, a sus películas. De la Diane persona, de su vida privada, sus idilios y similares, que hablen otros, a mí no me interesa.
Se despide una actriz fundamental en el último medio siglo de cine, uno de los principales rostros femeninos del Nuevo Hollywood. No se puede entender el cine estadounidense de los años setenta sin ella: tanto por haber encarnado a un personaje clave en la trilogía de El Padrino como por haber sido la "actriz fetiche" por excelencia de Woody Allen, la cara más visible de la primera etapa del cineasta, que a la postre, ha sido también la más aclamada, con carácter casi unánime, por la mayoría de académicos y críticos.
Diane Keaton (cuyo apellido original era Hall, como el de uno de sus personajes más celebrados, pero decidió adoptar el apellido de soltera de su madre para su nombre artístico), se inició en Broadway, concretamente en el musical Hair. Pero pronto ella y Woody Allen cruzarían sus caminos en Sueños de un seductor, por la que recibiría una nominación al Tony, y a partir de ahí ese dueto es Historia del Cine.
Con el genio de Brooklyn conformaría uno de los mejores tándem cineasta-intérprete que ha visto la gran pantalla. Keaton participó en siete películas a sus órdenes, cinco de ellas como su coprotagonista (seis si contamos también la adaptación de Sueños de un seductor, dirigida por Herbert Ross). Por Annie Hall, la más aclamada de todas ellas -con permiso de Manhattan y, si me dais una vela en este entierro, Misterioso asesinato en Manhattan-, ganó su único Oscar, además del Globo de Oro y BAFTA.
Pero sin duda, el papel por el que más va a pasar a la posteridad será el de Kay Adams, segunda mujer de Michael Corleone -y madre de sus hijos- en la trilogía de El Padrino. Keaton construyó con suma brillantez el único personaje femenino fuerte de un universo dominantemente masculino, desde la inocencia inicial a las primeras dudas -su mirada en el plano final de la primera entrega, mientras se cierra la puerta, justo después del montaje paralelo del bautismo y la gran matanza, se volvió icónica al instante en el imaginario fílmico colectivo-, hasta la resignación, la alienación y finalmente hasta la confrontación directa con la naturaleza criminal de su (ex) marido.
A principios de la década siguiente coprotagonizó el drama épico Rojos junto a (y bajo la dirección de) Warren Beatty, que le valió su segunda nominación al Oscar. A partir de finales de los ochenta se prodigó más en la comedia romántica, especialmente bajo la batuta de Nancy Meyers, con quien trabajó en cuatro películas. Pero también tuvo tiempo para el drama y formó un tridente de lujo con Meryl Streep y un joven Leonardo DiCaprio en La habitación de Marvin, con la que fue nominada de nuevo por la Academia. La cuarta y última, así como su segundo Globo de Oro, llegó precisamente de la mano de Meyers en Cuando menos te lo esperas, en la que rompió todos los esquemas con un desnudo frontal integral, extremadamente atípico en una comedia de ese tono y sobre todo por parte de una actriz que en ese momento rozaba los 60 años.
Por otra parte, aunque desde luego no fue su faceta más conocida, tuvo un periplo como directora no muy extenso, pero sí muy polifacético: firmó un cortometraje, el documental Heaven (una reflexión sobre la vida más allá de la muerte con imágenes del cine clásico), tres videoclips de Belinda Carlisle, un mediometraje de ficción para un formato de antología de la CBS, tres largometrajes de ficción (el drama romántico Una flor salvaje, el drama familiar Héroes a la fuerza y la comedia Colgadas, con guión de las hermanas Ephron) y tres episodios de series, entre ellos… el capítulo 15 de la segunda temporada de Twin Peaks. Ahí es nada.
Creo que no puedo cerrar este obituario con mejores palabras que las que le dedicó su excompañero, expareja y amigo Woody Allen:
Hace unos días, el mundo era un lugar en el que estaba Diane Keaton. Ahora es un mundo en el que ya no está. Por lo tanto, es un mundo más triste. Aún así, quedan sus películas. Y su gran risa sigue resonando en mi cabeza.
In memoriam Diane Keaton (1946-2025)

