FEROZ 2025: LA CRÓNICA
Y PONTEVEDRA FUE UNA FIESTA… DEL CINE Y LAS SERIES
Con esta ya van doce ediciones desde que la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE) empezó a reconocer a lo mejor del audiovisual español del año anterior mediante los Premios Feroz. El (no tan) inevitable paralelismo con la industria estadounidense lleva a comparar a estos galardones con los Globos de Oro, que sirven de antesala a los Oscar al igual que estos hacen lo propio con los Goya. Pero también es cierto que los Feroz ya han consolidado una identidad propia y han creado un espacio para el reconocimiento, dentro de un mismo certamen, de la producción cinematográfica y la televisiva, algo de lo que la industria española estaba huérfana a nivel estatal hasta entonces, y cuyo guante han recogido otros premios como los Forqué, que desde 2021 también dedican categorías propias a la ficción seriada.
En la primera de las dos galas consecutivas que acogerá mi ciudad, Pontevedra, el veredicto de los miembros de la AICE, salvo por alguna que otra excepción, entró dentro de lo esperado. La fragmentación de las distintas categorías en distintos bloques (cine y televisión y, a su vez, dentro de cada uno de estos, drama y comedia) da lugar a un reparto de ganadores que difícilmente permite hablar de un triunfador absoluta. Pero si hubo dos protagonistas destacadas el pasado sábado, estas fueron, sin duda, Casa en llamas (en cine) y Querer (en series), con tres premios cada una. Ambas, curiosamente, con un guionista en común, que tuvo su gran noche, enfila directo al Goya: Eduard Sola. Un doblete que sólo no podría ser posible sin formatos como este, en el que se combinan cine y series de televisión.
Completaron el póker de las categorías reina Celeste (serie de comedia), cuyas actrices ni confirmaron ni desmintieron una posible segunda temporada, y una de las sorpresas de la noche: Salve María, de Mar Coll, que se impuso en el apartado de Mejor Película Dramática a otras teóricamente más favoritas como Los destellos, La estrella azul o La habitación de al lado. El debut de Almodóvar en habla inglesa, que acaba de ser ninguneado en las nominaciones a los Oscar, se llevó los premios a la Mejor Música Original, para Alberto Iglesias, su compositor de cabecer; y a la Mejor Dirección, para el propio cineasta, una decisión que cuesta no relacionar más con el compromiso con un realizador de su nombre y su presencia en la gala que con la idea de que lo mereciese más que los otros nominados, pero eso son ya otros menesteres.
El 47, una de las principales favoritas a los Goya, se tuvo que "conformar" con la estatuilla a Clara Segura como actriz de reparto, ya que su protagonista, Eduard Fernández, se llevó también el Feroz pero no por esta, sino por Marco. Los "arrebatos", categorías destinadas a propuestas más arriesgadas y fuera de la convencional, recalaron en Polvo serán (ficción) y en The human hibernation (no ficción). Esta última está de dulce con la ciudad del Lérez, pues hace poco más de un mes recibió también aquí el Premio del Público de Novos Cinemas.
Completaron los premiados en los apartados televisivos Oriol Pla y Nora Navas por Yo, adicto y Pol López por Nos vemos en otra vida. Los años nuevos, de Rodrigo Sorogoyen, Paula Fabra y Sara Cano, una de las series más aclamadas del pasado año, se fue finalmente de vacío. Está claro que no pueden ganar todos y que en Pontevedra llover, lo que es llover, llueve bastante, pero nunca a gusto de todos.
La gala se desarrolló de manera bastante amena y dinámica gracias al desparpajo de La Dani, ganador del premio al Mejor Actor de Reparto en la pasada edición por Te estoy amando locamente. De entre los discursos de agradecimiento destacaría el recuerdo de Almodóvar a su amiga, Marisa Paredes; el Premio de Honor, Jaime Chávarri, que puso en valor su labor docente; el alegato de Emma Vilarasau (Casa en llamas) contra el olvido a las actrices a partir de cierta edad; el de Oriol Pla (ausente en la gala y leído por su amigo Javi Giner) por la desestigmatización de las personas adictas y a favor de las personas que trabajan en la superación de las adicciones; y el de un emocionado Óscar de la Fuente (Mejor Actor de Reparto por La casa), que no esperaba ese reconocimiento, y reivindicó ese tipo de producciones y su presencia en las salas y en este tipo de eventos.
El debut de los Feroz en Pontevedra ha estado a la altura de lo que se esperaba y ahora toca esperar a una segunda edición que aspirará a todavía más, y no sólo con la propia gala, sino con toda esa programación complementaria que los vecinos hemos disfrutado en los últimos meses y que debería ir a más en los siguientes. Pero lo importante es que esta impronta perdure más allá de este bienio y que el interés por todo ese otro cine fuera de las grandes superproducciones, sea español o extranjero, amplíe cada vez más su nicho de espectadores en la ciudad y sus alrededores.

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