(HILARANTE) HISTORIA DE UNA OBSESIÓN - LA EMPRESA DE LAS SILLAS

(HILARANTE) HISTORIA DE UNA OBSESIÓN - LA EMPRESA DE LAS SILLAS

LA EMPRESA DE LAS SILLAS - The chair company (2025-), creada por Tim Robinson & Zach Kanin

Una vida cómoda, un matrimonio estable, hijos bien situados o encaminados a estarlo, un buen trabajo, liderar uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa… Ron Trosper (Tim Robinson) tiene todo aquello con lo que la clase media aspiracional sueña, ¿qué podría fallar entonces en un escenario tan cómodo? Un simple y leve accidente, sin daño físico y sin mayor gravedad (aparente) que unos segundos de ridículo, desencadena una obsesión en el protagonista que le hace perder la perspectiva sobre todo lo demás, hasta incluso comprometer esa vida tan cómoda que llevaba. Pero… ¿realmente fue un accidente?

Sobre esta premisa, tan simplona así de primeras, se construye una de las series de la temporada, que ofrece intriga y risas a partes iguales. He de confesar que hasta ahora no estaba familiarizado con el trabajo de Tim Robinson, cocreador y protagonista -otro talento forjado en esa inagotable factoría de la comedia que es Saturday night live-, pero desde luego que será un fijo a seguir a partir de ahora. Junto con su socio habitual, Zach Kanin, el cómico de Detroit hibrida con un gran maestría -e hilarante resultado- un formato de comedia absurda con un envoltorio y códigos de thriller. Un planteamiento que se deja notar ya en los títulos de los episodios, anormal y humorísticamente largos.

Un hombre corriente, obsesionado por destapar una verdad oculta, que lucha contra el sistema que la esconde, sin saber muy bien por qué hasta bien llegado el final de temporada. Un desenlace que, justo cuando más luz se empieza a ver sobre todo el entramado que el protagonista investigaba, se guarda bajo la manga un as final que lo cambia todo y da un giro inesperado, tanto desde el punto de vista de lo absurdo como de lo intrigante. Y ya la han renovado por una segunda temporada (no esperaba menos, HBO), así que el misterio continúa, más risas esperan y yo, obviamente, estaré ahí de los primeros para seguir disfrutándola.

Pero todo esto no funcionaría sin el histrionismo de Robinson delante de las cámaras, que va in crescendo. Sí, su contribución al éxito de esta propuesta es igual de importante, o incluso más, como actor que como guionista. Y además han acertado mucho con sus compañeros de reparto. Lake Bell y Sophia Lillis se desempeñan muy bien, cada una a su manera, como necesario contrapunto racional, mientras que ese gran descubrimiento que es Joseph Tudisco (ay, ese aire a Joe Pesci), agente activo y colaborador necesario del protagonista en su delirante misión, pone la guinda a la dimensión más alocada y surrealista del relato, por el que desfilan una buena recua de personajes a cada cual más variopinto.

Nunca esperé que algo tan casual (o no) como caerse de una silla pudiese dar para tanto. Pero aquí estamos, y aquí seguiremos con más ganas de risas.

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